Se trata de uno de los mejores análisis de cómo va el periodismo deportivo en estos días. Lo escribió el domingo Natalia Florio en el semanario Tiempo Argentino. La nota se llama “El Mundial de la deconstrucción” y trata de la suciedad e inmundicia que recorrió y recorre los campos de nuestra prensa, sembrados de machirulos que acapararon y usurparon los micrófonos durante décadas.

Para ellos, va el primer párrafo de la buena pluma de Natalia:

“El foco puesto en el aspecto físico de las deportistas tomando al cuerpo como objeto y volcando en su imagen todos los estereotipos; los análisis de los partidos que no pasan por la pelota y su juego; los chistes machistas que simbolizan sus propios universos pequeños en cada situación cotidiana; las preguntas incómodas que no jerarquizan a las deportistas sino que las ponen en un lugar de entretenimiento; las comparaciones con los jugadores de la selección masculina para construir la identidad de las integrantes del equipo femenino como si no fueran quienes son por ellas mismas. Son ejemplos del pasado. El modo de abordar las coberturas periodísticas –como la vida– empezó a deconstruirse. Y el Mundial de Francia es la primera gran prueba"

A partir de este lunes con el comienzo de la participación argentina en el Mundial francés, empezaremos a ver con mayor frecuencia si el medio siglo de imbecilidades que predominan en las voces periodísticas, inicia su retroceso. Y, ojalá, el camino a su esperado precipicio.

Por eso resultó una ofensa que en la noche del domingo le hayan otorgado la estatuilla del pobre Martín Fierro a “mejor programa periodístico deportivo” a Pasión por el Fútbol. Qué le vieron?

Cinco hombres que hacen del griterío un maldito género radial, un sinsentido de contrapuntos que siempre olvidan la esencia del juego para posicionarse sobre la dictadura del resultado y sentir que todo pasa por quién gana o quién pierde. Así desflecan técnicos, jugadores, pero nunca aportan nada para la construcción del mejor periodismo posible. Les van a pedir a estos periodistas de “Pasión” que se ocupen de la maravillosa revolución que se ha gestado en los últimos tiempos alrededor del fútbol de mujeres?   

Ni ahí, ahora que tenemos la Copa América masculina encima, una vez más sobrevuelan los fantasmas de la desinformación.

La ignorancia del fútbol femenino en la Argentina tiene responsables. Todos ellos hombres.

Ojalá la aparición de Club 947 la nueva radio deportiva, con las presencias de Verónica Brunati y Milagros Lay González, entre otras, traiga el aporte de la ola verde que para estos tiempos se dispone a poner patas para arriba la injusticia y desigualdad. En el deporte y la vida.

Todo está por verse. Sobre todo si ha llegado la hora de la deconstrucción imprescindible de la prensa deportiva que nos propone Natalia.

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