Cerró la histórica revista El Gráfico es una manera “elegante” que ciertos medios eligieron para contar la realidad. Lo cierto es que 23 periodistas deportivos quedaron en la calle por decisión de la empresa Torneos S.A. (la misma de la megacorrupción del FIFAgate), es decir de los socios, amigos y abrazadores seriales del detenido Alejandro Burzaco.

Como en la vida hay que hablar con nombres y apellidos, he aquí los integrantes del Directorio de la empresa que, como tantas otras en la Argentina, resolvió aumentar el desempleo: Michael Webster Bowling (Presidente), Daniel Alejandro Nofal (Vicepresidente), Armando Guillermo Calvo ChicoMaría Luján CasanovasMarcelo Horacio CangueiroMariano MendilaharzuEduardo Manuel De AbelleyraJorge Alberto Pose y William Langen Wedum (Directores Titulares) y Juan Francisco Barreto e Ignacio Juan Galarza (Directores Suplentes). Michael Webster BowlingArmando Guillermo Calvo ChicoMaría Luján CasanovasEduardo Manuel De Abelleyra y Juan Francisco Barreto. El gerente es Ignacio Galarza.

¿Está bien cerrar una revista declarándola inviable y adjudicando culpas a la merma en las ventas? Los defensores del modelo gritarán que sí. Que no hay otra salida. Nosotros gritaremos a favor del viento contrario: que la sostengan con los millones que ganaron en los últimos tiempos y que les den a los trabajadores la posibilidad de ponerla de pie nuevamente.

Es la segunda vez en la historia que El Gráfico deja de editarse. Formé parte de la enorme redacción de El Gráfico que entre 1999 y 2002 intentó cambiar el perfil de la revista que venía con un fuerte tufo a menemismo, libre mercado y amiguismo con Grondona y los poderosos. Para el verano de 2002 nos echaron a 60 trabajadores; la revista dejó de salir unos meses, y luego con una miniredacción pasó de semanal a mensual y así se mantuvo durante 16 años. Nuestra propuesta para que nos entregaran el título, las máquinas y el histórico archivo para poner de nuevo en marcha el semanario, fue desechada por la empresa Torneos.

En los últimos tiempos distintos medios de comunicación cerrados por sus dueños fueron recuperados por sus trabajadores y se mantienen como canal de expresión de las pocas voces críticas que aún quedan en la Argentina. La revista Cítrica, conformada por ex trabajadores del diario Crítica que poseía Jorge Lanata, el semanario Tiempo Argentino sostenido por los trabajadores del diario que hundió el perverso Sergio Szpolzki quien se decía kirchnerista, los diarios cordobeses El Diario del centro del país y Comercio y Justicia que están en manos de cooperativas de periodistas y gráficos, la revista digital Un Caño, son algunos de los ejemplos. Todo ellos desmienten que la combinación medios en papel-medios digitales no funcionan más o que pueden sostenerse los medios por otras vías.

Un trabajador de El Gráfico, Martín Estevez, escribió en los últimos días de enero una crónica de lo ocurrido dejando claro cómo los trataron. Dijo entonces: “El martes 16 de enero a las 15:15 estábamos trabajando en la redacción. El director de la revista, Elías Perugino, recibió un mail que lo citaba, junto a otros 14 trabajadores de El Gráfico, a una reunión en Recursos Humanos a las 15:30. Mientras esperábamos en un salón, solos, la empresa Torneos S.A. estaba bloqueando nuestros mails y computadoras, y alertando a sus tercerizados empleados de seguridad que estuvieran atentos “ante cualquier inconveniente”. También, bajo el eufemismo de “discontinuar la edición impresa”, estaba enviando un comunicado a distintos medios anunciando el cierre de El Gráfico y el despido de todos sus trabajadores. O sea, nosotros. Además de 15 personas con entre 4 y 28 años de antigüedad en la revista, también quedaron en la calle 8 colaboradores fijos. A las 16:05 nos pidieron que juntáramos lo más rápido posible nuestras pertenencias y que, en lo posible, no volviéramos nunca más”.

Estevez repasó su historia en la revista: (” durante mis ocho años… sólo fui censurado una vez, no se permitía mencionar el FIFA Gate, por el que habían sido condenados varios directivos de Torneos) y brindó también el marco político desde el que hablaba: “…no me gustaron los gobiernos de Néstor Kirchner ni de Cristina Fernández, y tampoco me gusta el de Mauricio Macri. No por filiaciones partidarias, sino porque la suma de decisiones de esas gestiones me da resultado negativo. Explicito mi postura para que no intenten leer en estas consideraciones alguna inclinación partidaria, porque no la hay. El mismo día del cierre, interesado por las repercusiones, leí veredictos del tipo “la culpa es de Macri” y del tipo “nadie compraba la revista y cierra por eso”. Las dos afirmaciones suenan bastante absurdas. El Gráfico no era un paraíso que se cayó a pedazos cuando asumió Macri en diciembre de 2015. Tampoco un medio de comunicación aislado que despidió a todos sus trabajadores porque no había lectores posibles para el producto. Creo que todos estarán de acuerdo en empezar la reflexión desde esa base. Aunque es real que los medios de comunicación impresos atraviesan una década de descenso en sus ventas, no sólo por “el avance de lo digital” (como intentan simplificar los apurados) sino por múltiples factores culturales, también es cierto que el cambio del contexto político en los últimos 25 meses ha favorecido a los explotadores y ha perjudicado (aun más) a los explotados….El Gráfico no cerró porque a Macri no le gustaba la revista, eso es cierto, pero también es cierto que uno de los motivos por los que cerró es que las condiciones políticas actuales permiten que, para una empresa privada cuyo único fin es acumular dinero y poder, el despido de empleados sea más sencillo e impune. Porque la política de importación y exportación macrista deja en clara desventaja a los productos nacionales en casi todos los rubros. Porque la extrema recesión económica que el propio gobierno admite impide la inversión en publicidad, la incorporación de nuevos periodistas y tantos otros “detalles” absolutamente vitales para la subsistencia de un medio de comunicación…”

Luego de esta reflexión de un periodista despedido y con miles de argentinos/as en la misma situación, los periodistas (víctimas casi preferenciales en estos dos últimos años) también debemos discutir la forma de recuperar los medios que los empresarios cierran. El Gráfico debe ser recuperado en un futuro. Periodismo y negocios no pueden ir nunca juntos. Es hora de que los trabajadores de los medios ya no creamos en tanto flautista suelto. Y decidamos de qué lado de la vida queremos estar.

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