Las escasas facultades de la prensa argentina en general, se dejaron llevar por la metálica noticia de la contratación de Messi para una empresa que quiere mostrarse como club de fútbol. El Inter de Miami es cualquier cosa menos un club, y mucho menos será un aspecto de análisis deportivo para quienes estamos harto de la prepotencia del dinero y la indignidad.

Habrá periodistas que en el futuro lamerán las botas de los dueños de esta empresa (Jorge y José Mas, junto a la ex estrella inglesa David Beckham) y señalarán supuestas bondades de la MSL, la extravagante liga del fútbol estadounidense donde el slogan parece ser “lo importante no es competir, sino ganar dinero”  

El derecho de Messi de lograr un buen pago por sus servicios de trabajador futbolista, no está en discusión. Siempre y cuando además consiga un buen asesor impositivo que le recomiende pagar impuestos, y no como en España cuando le recomendaban lo que hace la casi totalidad de empresarios del mundo, evadir impuestos y cargas sociales. Recordamos que por ello él y su padre fueron condenados en Barcelona.

Los 21 meses de prisión por fraude fiscal son una mancha en su CV que nunca debió tener, pero que le cuelga del pecho lamentablemente por un entorno de asesores que se cree que la manera de acumular fortunas es dañando a los estados.

El debut de Messi (posiblemente el 21 de julio ante Cruz Azul de México) marcará el inicio de una ruta de shows que le vendrán de maravillas a los accionistas del Inter de Miami, pero también mostrará hasta que punto cronistas y enviados especiales argentinos revolverán su bolsa de adjetivos elogiosos para el país que ocupa un lugar en la comisión de delitos vinculados al lavado de dinero. Ante cualquier duda adjuntamos aquí la última tabla mundial publicada por el Boletín de la Economía Mundial que publica la Universidad de General San Martín bajo la conducción de Jorge Remes Lenicov.

¿Qué podemos esperar de gran parte de la prensa argentina frente al caso de Messi y el Inter de Miami?

Primero una catarata de frases hechas acerca de las bondades de un fútbol en el que Messi no será maltratado ni acosado. Segundo, una enorme cantidad de notas que destacarán las curiosidades y simpatías de consumo que observarán en las tierras donde el dinero manda.

Por último, nos atosigarán con las muestras de noveles hinchas que gastarán sus dólares en el merchandising de un club y una marca que nada tiene que ver con nosotros.

Somos del país de los clubes sociales, que aún con todos sus defectos dirigenciales piensa más en las bondades de una institución hacia sus socios y sus  hinchas que en el poder del mercado. 

Por eso, y antes de que pisen el acelerador, advertimos: no cuentes con nosotros Inter. Go home.