Opina Deporte

De las pestes periodísticas que surcan los mares en estos últimos meses, la del “vale todo” es una de las más enfermizas.

Ahora que vuelven los entrenamientos, es decir ahora que tendremos un cambalache de palabras y latiguillos que están a punto de cumplir cien años (¿vieron que la mayoría de los cronistas deportivos de las radios no saben dar comienzo a sus  informaciones si no es con la frase “hay que decir que…”?), es cuando se impone alejarse del aburrimiento diario de tanta data hueca y esmerarse por encontrar la sencillez en el periodismo.

Vengan de donde vengan los gestos por la democratización del deporte son bienvenidos. Es que si hay dos ámbitos donde la democracia y el respeto por los Derechos Humanos encuentran reiterados obstáculos son el periodismo y el deporte. Y ante una luz mínima que espante a los conservadores dueños del poder, uno se alegra.

Los enemigos de Marcelo Bielsa contaminaron aún más los aires argentinos en estos tiempos de coronavirus. Cual si fuesen los trasnochados zombies que circulan por las avenidas reclamando el cese de la cuarentena sin importarle que más gente muera en el país, ahora resulta que un grupo de periodistas deportivos se cuelga del mástil donde flamea una bandera que han colgado con envidia: “Bielsa es puro marketing”.

Un avión privado esperaba al presidente ejecutivo de la Fundación FIFA sobre la pista del aeropuerto de San Fernando para llevarlo a Paraguay en plena cuarentena. Fue una noticia breve de la semana que pasó.

Usted, suponemos, no está interesado por el futuro del beisbol estadounidense. Si nos equivocamos, pues debe suscribirse (con parte de su salario) a la página web de Clarín, para enterarse bajo el singular título “La temporada no arrancó y ya son 58 los jugadores de las Grandes Ligas que tienen coronavirus”.

De las muchas reflexiones acerca del futuro después de la cuarentena, pocas han puesto eje en el periodismo y el deporte. Un buen obsequio del fin de semana lo fue la entrevista que Roberto Parottino de Tiempo Argentino le hizo al periodista español Santiago Segurola.

La dura crítica de Luis Scola durante una entrevista de Hernán Sartori en Clarín necesita de algunas precisiones, Y de unos cuantos nombres que Scola debe dar. Estaría bueno que el periodismo deportivo del país se entusiasmara con este pequeño aporte del basquetbolista de la Selección y profundizara – en todos los terrenos- de qué se trata este cuestionamiento a las estructuras deportivas.

El disparo mediático del Muñeco Gallardo sonó, para un sector, a provocación: "Todo el mundo entiende y pone por delante de todo la salud y la vida de las personas. El fútbol es una actividad importante social y culturalmente, pero no es imprescindible -dijo-Pero de ahí a no hacer nada, a quedarnos de brazos cruzados, a no poder debatir me parece demasiado".

El impacto y la conmoción que algunas series logran en la conciencia de los espectadores nos lleva a una intriga: ¿se trata de un género periodístico en nacimiento? Se dice que el poder de la ficción es más poderoso que la muestra de la realidad porque sabe contar una historia. No estamos de acuerdo. El problema es que el periodismo no sabe contar historias. Salvo excepciones, que no abundan en los grandes medios.