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Hubo un tiempo sin South Park. Increíblemente lo hubo, fue antes de 1997. Cuando pasen los siglos, si se sigue haciendo historia de algo, seguramente se pueda dividir la historia de la comedia en antes y después de South Park. O antes y después del debut de South Park, dirán los que gustan de celebrar aniversarios el día en cuestión y tal vez poner esa expresión ignominiosa y vaya a saber de qué origen que reza, o que dice, “tal día como hoy”. En síntesis -y no habrá síntesis sino digresiones, quizás sintéticas- nos separan menos de veinticuatro meses del día -13 de agosto de 2027- en el que se van a cumplir treinta años del estreno del primer episodio de South Park. ¿Ya? No puede ser. ¡Mierda!

Veinticuatro meses, eso es lo que llaman dos años, le podría decir Robert Duvall a Kevin Costner en Pacto de justicia (Open Range). Si no entienden la referencia es que no vieron Pacto de justicia, y si no la vieron no sé qué hacen leyendo esta mierda. Vayan y busquen esa película dirigida por Kevin Costner. Eso, busquen ese western hecho en el siglo XXI, cuando ya existía South Park, para verlo en alguna plataforma. Y si lo buscan… verán que ahora mismo (agosto de 2025, aunque esta columna, si la leen, la leerán en septiembre de 2025, o después) “no está disponible en streaming”, al menos en Argentina. Acá iría un ¡mierda!, pero no vamos a poner más veces mierda en este artículo. No por autocensura sino porque sería muy difícil llegar a poner la palabra las 162 veces que se dijo en el episodio de South Park “It Hits the Fan”. En ese episodio había un contador, no un señor con título de contador sino un recuadro pequeño con números crecientes abajo a la izquierda en la imagen, que sumaba uno cada vez que se decía mierda. Por supuesto que esta idea provenía de las críticas que se le hacían a South Park por usar un lenguaje soez, un lenguaje de mierda. Hasta acá, seis veces mierda. Bueno, siete.

Los creadores de South Park, Trey Parker y Matt Stone, han partido muchas veces de las críticas hacia el programa para desarrollar nuevas ideas, nuevos ángulos para la sátira feroz, o más que feroz. De todos modos, con la realidad siempre les ha alcanzado y hasta sobrado, como sabe cualquiera que haya visto unos cuantos capítulos de South Park, o la película, o estos especiales -más largos que un capítulo, más cortos que un largometraje… ¡mediometrajes!, diría un amigo- que están haciendo para Paramount y que ¡están disponibles on line!

Si uno revisa la historia de la comedia de estas tres últimas décadas, o casi tres últimas décadas, verá sin mucho esfuerzo que hubo un auge y una renovación muy valiosas de la comedia americana (bueno, si quieren, en lugar de leer americana lean estadounidense, pero no norteamericana, porque eso incluye México ¡y Canadá!). Y que después ya hubo cada vez menos comedia, o menos éxito en la comedia, o menos ferocidad en la comedia. Y que en los últimos años hubo cada vez más y más temas con los que “ya no se puede hacer chistes”. En fin, que sobre eso, sobre los temas acerca de los cuales “ya no se puede hacer chistes” hizo chistes South Park. Y sigue y sigue. Hay que ver por ejemplo El fin de la obesidad, uno de esos mediometrajes, para comprobarlo.

O también pueden ver (No apto para menores), así, con los paréntesis, un capítulo en el que la ferocidad vitriólica del humor del programa va hacia “Only Fans” y los “influencers” (las comillas son una profilaxis por haber escrito esa palabra) y también va hacia el fenómeno de algunas “bebidas deportivas”, con las omnipresentes botellas de “Cred” y su fanatismo por parte de los niños. Por supuesto, la sátira se dispara y sale para muchos otros lugares, o sería mejor, en este caso, decir sitios en lugar de lugares. Las “bebidas deportivas” para hidratarse. ¿Y el agua? Pero cómo vas a tomar agua, ¿agua, como la que hay en el inodoro? preguntaban en La idiocracia (Idiocracy), una de las mayores comedias del siglo XXI, la que se adelantó a tantas cosas… (bah, esas cosas ya estaban ahí para quien supiera ver, y Mike Judge supo). La idiocracia, una de las pocas comedias que pueden equipararse a South Park en cuanto a su inteligencia para ver el mundo y gritar ¡mierda!, como yo mismo grité cuando hace unos años vi por la calle un aviso de un supermercado de agua envasada que decía que el agua era la forma más natural, o la mejor forma, de hidratarse. Ey, ¿no teníamos Brawndo o Cred para eso?