
Jueves. En México, el estado de Zacatecas acaba de mostrar nuevos perros robot armados con rifles AR-15. El gobernador David Monreal presentó el nuevo sistema C5I, donde robots cuentan con rifles, cámaras y sensores de reconocimiento. Se dice que están “diseñados para combatir el crimen organizado y fortalecer la vigilancia en una región azotada por la violencia de los cárteles.” La noticia tiene un comentario muy simple. Alguien escribió: “Esto es el principio del fin.” Pero ¿qué es lo que termina?
Más tarde. Fui a la casa de Amílcar y vimos el último corte de la nueva película y también un tráiler que había preparado y que me gustó mucho. Después me dio el disco rígido con todo. Salí y pasé por el Parque donde compré dos libros, uno bastante raro, donde una tal Graciela Scheine entrevista a Bioy Casares. El libro trae también cinco cuentos de Bioy. (El otro libro es de la Sonrisa Vertical.) Después me senté en un bar para tomar un café sobre Honorio Pueyrredón y había una televisión prendida. Daban un programa de chimentos. Aunque no había nadie en el bar, el volumen estaba un poco más fuerte de lo necesario así que estuve viendo el programa un rato y me di cuenta que la televisión es un medio en decadencia ya de forma evidente. Se podría escribir un artículo titulado La caída del imperio romano de occidente, de paso, un imperio que nunca termina de caer. Y creo que Bioy es su diario sobre Borges, dónde escribió con constancia y libertad. Nada de su obra puede superar ese diario que es una pieza central de la literatura argentina.
Viernes. Hoy al mediodía visité, invitado por Juan Natalizio, el Museo Malvinas de Avellaneda. Quedé muy sorprendido por la calidad de la muestra y la calidez y el entusiasmo de la gente joven que la lleva adelante. El recorrido histórico por la planta baja es muy completo. Tienen un Mirage en el que te podés sentar y una experiencia de realidad virtual en la que despegás un avión y atacás en un simulacro un buque enemigo. También hay una sala inmersiva que narra la vida en las trincheras y donde se nos leen cartas escritas por los soldados. En el segundo piso se narra la guerra con un conteo preciso de unidades, regimientos y armas. Un museo joven, serio, completo, que no tiene miedo de enfrentar la historia y sus contradicciones por una causa justa y nacional.
Sábado. Tengo que reseñar a Chilano y pienso que la biblioteca argentina tiene muchos libros sobre el mar, pero siempre parecen pocos comparados con los libros de la llanura tierra adentro. Sebastián Chilano acaba de publicar Cuatro variaciones sobre el mar, un ensayo fragmentario e impresionista que habla de la costa, de ese espacio donde tierra y agua se tocan. A Chilano el género no le resulta extraño y esta vez nos propone pensar también su ciudad. Mar del Plata tiene sus narradores. Pero él elige ensayar. Con una prosa lírica, sin urgencias, examina qué sucede cuando vemos el mar y lo cruzamos con nuestra experiencia, con la tradición, con diferentes tipos de mitologías, íntimas o antiguas. ¿Qué es el mar? ¿Por qué nos gusta? Como ensayista, Chilano se deja arrobar por las ideas, no les exige mucho, las despliega en variaciones, con un estilo astuto y casual. Una cita: “Pensar el mar solo desde la guerra es insuficiente, parcial.” Otra: “No se equivocaba Heráclito cuando elige hablar del río, el mar que miramos es siempre el mismo mar, desde la infancia hasta la vejez.” Otra: “El mar siempre ha sido un lugar poco conocido. Su base es fantástica, onírica.” Hay algo de marea que sube lenta y firme en el libro. Y en su prosa aparece esa confianza melancólica que tienen los lectores que leen sin apuro. Cuando uno entra en ese ritmo, Chilano le narra historias de pasiones, de equívocos, nuevas y viejas escenas de la costa. Me faltó un poco más de historia de Mar del Plata en estas Variaciones -el libro sube de golpe cuando aparecen los turistas y sus baños- pero estoy seguro que la respuesta de Chilano a mi pedido sería: “No te apures. Las historias están ahí, y se cuentan mejor sin ansiedad.”
Domingo. Robots. No son el futuro. Son el pasado. Una película vieja. Ya la vi un par de veces y sé que no termina bien. Titular: “Albania propone usar la inteligencia artificial en el Estado para combatir la corrupción.” Al parecer, el primer ministro Edi Rama planteó la posibilidad de que los desarrolladores locales trabajen en un modelo de IA capaz de seleccionar integrantes del gabinete. Los robots van a decir: “¿Por qué nos tenemos que hacer cargo de todos sus problemas?” Después de eso va a decidir que sobra la mitad de la población. Y el robot mexicano va a entrar en acción.


