Libros y Lecturas

Martes. En Hipólito Yrigoyen al 2500 hay un bar viejo que se llama Harvard. Cuando estoy en la zona paso y tomo un café. Está siempre igual. Siempre feo y siempre me gusta. Teofrasto describió a Heráclito con la palabra μελαγχολία acentuando su acepción de impulsividad. Diógenes Laercio entendió “tristeza” y dedujo que Heráclito no completó algunas de sus obras por sufrir una aguda melancolía. Pero ya sabemos que es falso que los hombres duros no bailan.

Domingo. Mi hija me recomendó Dedos de coliflor, una compilación de fragmentos de Virginia Woolf sobre su vida como editora de libros de pequeña tirada. Lo sacó Barba de abejas, una editorial artesanal de La Plata. Es un libro muy lindo, escrito con la suavidad y la inteligencia de Virginia, pero hay algo más. El hecho de que me lo haya recomendado Pierina y que se trate de tareas similares a las que tengo como editor me conmueve.

Lunes. Me compré unas Adidas y en la plantilla, si uno la levanta y mira adentro de la zapatilla, se lee End plastic waste. ¿Es una orden? ¿Están escrita la frase en modo imperativo? ¿Las zapatillas me moralizan? No, es peor, me dicen lo que tengo que hacer. Son los objetos ahora los que nos dirigen. Bueno, siempre fue un poco así. La mesa y las camisas de Marx. Pero si siempre los objetos nos hablaron, ahora también nos moralizan. Aunque, en realidad, no se trata de eso. Se trata de que el comprador necesita adquirir ese resto de conciencia con el producto. No estoy diciendo nada nuevo. Pero le contesté a mi zapatilla. Le dije hipócrita. Ahora escucho las sonatas de cello de Lanzetti. Su desventaja es que no es Bach y esa también es su ventaja.

Lunes. Ayer domingo vi Old Henry en Netflix. Un western realista, casi naturalista, algo afectado y lento, muy en género. Bien filmado, desde ya. Me gustó sin énfasis y lo disfruté sin entusiasmo. Hay algunas balaceras bien logradas y el giro del final no es mucho pero sirve. Hoy volví a ver The last stand con Arnold viejo y rompiéndola toda. Creo que es una peli que ya tiene diez años. Un western aggiornado, y por eso muchísimo mejor. El sábado, cumpleaños de Mavrakis. Presente, casi la plantilla completa de Revista Paco. Buen ambiente. En un momento le saqué una foto a Mavrakis y a Margarita. Estaban en la cocina, riéndose. Se dieron cuenta y Mavrakis vino y me dijo: “Una vez un fotógrafo le sacó una foto a Peron con Evita, todavía no se habían casado, y Perón se acercó al fotógrafo y le dijo: pibe, esa foto no corre.”

Lunes. Volví a ver Nueve Reinas. Sigue siendo excelente. Se la puede entender sin problemas dentro de una tradición literaria que empieza con Arlt y Boedo, y sigue con Jorge Asís, pero no está exenta de algunas referencias borgeanas, sobre todo a la falsificación y la percepción equívoca. La versión que hicieron en USA no es tan buena. Eso implica que, en la película, hay algo del orden de lo argentino que no puede ser copiado o reproducido.

Miércoles. Napo manda Secreto, un tango de Gardel. Macke le responde con otro, Rencor. Las letras se combinan y complementan. Napo rescata los versos: “No puedo ser más vil/ ni puedo ser mejor,/ vencido por tu hechizo/ que trastorna mi deber…”

Lunes. Conozco buenos refranes. Algunos los repito solo, para mí mismo, como una música aleatoria. Se vuelven fetiches, mantras domésticos. El que se me instaló estos días es certero y bellísimo y dice: A Dios rogando y con el mazo dando. Parece que lo inventó San Bernardo de Claraval en un camino. Un carrero le pidió ayuda celestial para arreglar su carro y el santo le dijo que sí, que iban a rezar juntos, pero que igual siguiera martillando la rueda rota.

Sábado. De madrugada salgo en auto hacia Mar del Plata. Llegamos a las nueve de la mañana y recorremos la ciudad. Me hospedo con Carmelo en el Hotel Gran Manila de Avenida Luro y Corrientes. A las dos y media, presento en el marco de las Feria de Invierno, El matemático nocturno, la novela de Jorge Chiesa. También está Sebastián Chilano en la mesa. ¿Qué le pedimos a la novela hoy? En otra época se discutía mucho la forma, los temas, la composición de personajes, la responsabilidad de la novela como género. Hoy no. Pero eso no quiere decir que no haya una demanda del lector a la novela actual. Hice una primera lista. ¿Qué le pedimos a la novela hoy?

Lunes. Nuestras primeras lecturas de niñez y adolescencia son importantes. Todos tenemos un libro que nos marca en la infancia y una serie de libros, una pequeña biblioteca, que también nos marca en la adolescencia. En general, esa breve biblioteca está dividida en dos. Una primera adolescencia donde la lectura es todavía exploratoria y una segunda parte donde ya somos más grandes y nos dedicamos a profundizar y expandir lo que nos gusta leer. Volver a Hemingway para mí es volver a ese momento de lectura más puntual y algo febril. Por lo general, tendemos a mezclar estas etapas, que describo de forma esquemática. También subestimamos esas primeras impresiones y esos recorridos y los olvidamos o deformamos.

Jueves. Visita a la Biblioteca Nacional con Robles. Pasamos a ver a Roberto Arno. Hablamos de los inicios de Internet para una investigación de Robles. Después recorrimos la muestra Bestiario nacional, criaturas del imaginario argentino y tomamos un café en la plaza del lector. Examinamos el dualismo, bien y mal, y discutimos a Platón. Robles estudió filosofía y necesariamente sabe más de filosofía que yo. Pero defiende a Platón y a mí me toca atacarlo. Para eso recurro a Aristóteles, que me gusta más, es más pragmático, no lo gravita la afectación socrática. Después él me da una breve clase sobre La ciencia de la lógica. Al rato nos vamos al Cabildo y vemos una exposición de Ral Veroni. Almorzamos en una fonda enfrente del Nacional Buenos Aires.