Esta es la crónica de una estrategia de demolición. Este texto, junto a una serie de demandas penales y civiles contra algunas personas algunos y medios, está siendo presentado ante organismos nacionales e internacionales de defensa de la libertad de expresión. Las demandas son contra quienes me vienen acusando falsamente, y acosando de manera virtual y también física.

Las copias las estoy enviando a las siguientes personas y organizaciones:

El Presidente de la Nación, Alberto Fernández.

La vicepresidenta Cristina Fernández.

El Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

El intendente municipal de Merlo, Gustavo Menéndez.

Al Foro de Periodismo Argentino, FOPEA.

La Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados y Senadores.

La Asociación de Diarios Argentinos (ADEPA)

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Poder Ciudadano.

La Academia Nacional de Periodismo.

La estrategia de demolición se inició hace 20 días.

Durante la semana en que Cristina Fernández subió dos videos acusando a periodistas y miembros de la Corte de integrar una asociación ilícita.

No ofreció ninguna prueba. No hizo una presentación judicial.

Cuatro días después, el viernes 12 de junio, a las 22:08, recibí en mi teléfono personal una imagen intimidatoria.

La recibí a través de un teléfono desde el que, dos años antes, ya había sido amenazado.

El domingo 14 de junio hice la denuncia penal.

El mismo domingo informé al Presidente y a la vicepresidenta, a través de sus voceros.

Días después, confirmé a nombre de quien está el teléfono: es un pariente directo de Ernesto Clarens.

Clarens es un corrupto confeso. Fue uno de los arrepentidos en la Causa de los Cuadernos. Admitió haber cobrado coimas que pagaban los empresarios de la obra pública.

El lunes 15 de junio, a las 23:55 un grupo de personas, cuyas cuentas en Twitter ya están identificadas instalaron un hashtag con alusiones personales ofensivas.

Las reprodujeron y amplificaron por varios medios de comunicación.

Las demandas a los titulares de las cuentas y los dueños de esos medios están siendo presentadas ante los tribunales correspondientes.

El martes 25 de junio, a las 23:47, un diputado nacional por el Frente de Todos escribió un tuit con una amenaza concreta. “hiciste mucho daño y ahora llegó el momento que pagues”

Ya presentamos una denuncia por amenazas. Dudo que sus fueros le sirvan para esto.

El miércoles 17 de junio un militante kirchnerista que tiene una causa por amenazas y cobra un sueldo de la municipalidad de Merlo, volvió a acosarme, por quinta vez. No hace preguntas. Grita acusaciones. No mantiene la distancia social. Después sube el video del acoso a las redes.

Ya presenté medidas cautelares para que no se me acerque más. Y envié cartas- documento a los medios que reproducen el escrache.

El martes 23 de junio el abogado de los Moyano, Daniel Llermanos, me acusó falsamente de integrar una red de espionaje ilegal para acusar a Moyano.

Es mentira. Un verdadero delirio. En un país normal, ni siquiera haría falta aclararlo.

Llermanos ya había intentado, el año pasado, ante la justicia federal, acusarme de lo mismo. Pretende inventar un delito que no existe Código Penal: el de recibir información y publicarla.

Los tres periodistas que fuimos acusados de lo mismo fuimos sobreseídos, en segunda instancia, en septiembre del año pasado.

La sentencia demuestra que Llermanos no tiene la más mínima idea del derecho. Perdón por insistir en lo que es obvio: la Constitución nos permite a los periodistas buscar información y publicarla.

También nos obliga a comparecer ante la justicia en el caso de que los datos sean falsos.

Soy periodista desde hace más de cuarenta años. Soy autor una docena de libros de investigación. Jamás fue condenado por haber publicado datos falsos.

Ya presentamos contra el abogado de Moyano, una demanda por daños y perjuicios. El motivo: la repetición de acusaciones falsas, a pesar de que la justicia ya dictaminó que sus denuncias son delirantes.

La estrategia de demolición continuó así:

El jueves 25 de junio, en el programa conducido por un exconcejal kirchnerista en C5N, Llermanos me volvió a acusar falsamente.

El conductor- el mismo que adjudicó a un grupo de personas de origen judío haber creado el COVID-19- dio por sentadas las falsas acusaciones de Llermanos, y las amplificó.

También será demandado, junto Llermanos y los dueños de la señal, Cristóbal López y Fabián de Sousa, por daños y perjuicios.

El viernes 26 de junio, se sumó a la estrategia de demolición un programa de A 24, conducido por Rolando Graña, un periodista cuyas fuentes habituales están vinculadas a los servicios de inteligencia de los gobiernos de turno.

A la estrategia de demolición de Graña se agregó, este viernes 26 de junio, el programa Intratables, de América TV.

Todos los responsables están siendo demandados.

Desde sus los dueños del grupo América hasta los periodistas que se prestaron para alimentar esta campaña, una campaña que recrudeció ahora pero que no empezó hoy.

En octubre de 2018 se pegaron, de manera ilegal, afiches con acusaciones falsas en contra mía y de mi familia.

De inmediato hicimos la denuncia penal, ya que la acción constituye un delito.

El domingo 4 de noviembre de 2018, desde La Cornisa, demostramos que los responsables de esa pegatina habían sido personas que trabajaban para Hugo y Pablo Moyano.

De inmediato el tribunal que investiga el hecho pidió a organismos oficiales y empresas privadas fotos y videos.

Ahora, Llermanos, en la entrevista radial del martes 23 de junio, reconoció que los autores del delito eran empleados el Sindicato de Camioneros. El confundido letrado los llamó “dos o tres compañeros camioneros enojados”.

Ya pedimos la citación urgente de Llermanos en la causa de los afiches.

Pretenden demolernos.

No hacen más que hacernos más fuertes.

Repasemos mentalmente la estrategia de demolición.

Quienes son sus autores.

Preguntémonos qué quieren.

Venganza e impunidad.

Hacer desaparecer las graves causas de corrupción que pesan contra ellos.

Silenciarnos.

Son Hugo y Pablo Moyano, Cristina Fernández, Cristóbal López y Fabián de Sousa.

Sus abogados trabajan juntos. Y piensan que demoliendo a los periodistas, uno por uno, un buen día terminarán con todos.

Porque si mintiendo así no pueden ni siquiera con uno, ¿cómo van a poder con todos los demás?

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