Crónicas + Desinformadas

No es para ponerse retros, pero hoy en día vivimos un avance imparable de peterpanía en sangre que lo afecta todo. ¿De qué se trata esto? Del síndrome de la eterna juventud, o, para decirlo más duramente, de vejetes que se niegan a reconocer que el tiempo ha pasado. 

La modelo con la modelo. El panelista con el panelista. La presentadora con el presentador. El periodista con el periodista. El gremialista con el gremialista. Están todos peleados. 

Las modas entran y salen, todo el mundo lo sabe. Disponen arbitrariamente la vigencia del amarillo y el desplazamiento del rojo. El boom del deck sobre el ladrillo. La montaña sobre la playa. El trikini sobre la malla enteriza. El trap sobre el cuarteto. Y así.

Que la inteligencia es cada vez menos humana y más artificial, ya es un dato puramente objetivo. Y por otro lado, la idiotez es cada vez menos artificial y cada vez más humana, es otro dato de la realidad.

Dentro de toda la menesunda que dejará la pandemia, tal vez haya algo rescatable. Tal vez, exista algo desde donde trazar el puntapié de lo que será, de ahora en más, el futuro de la humanidad. Puede parecer mero dato anecdótico, pero, si se lo piensa bien, contiene un sinfín de posibilidades. 

Parece de película. Y no lo es. Es el gran multimillonario de China y desde octubre, nadie sabe dónde corno está. Jack Ma, el creador de la plataforma Alibaba, había emprendido un raid de críticas al control del gobierno chino y eso, según parece, alentó su desintegración ninja en la atmósfera. 

Habrá gente –la gran mayoría digamos- que ha insultado a este año que se va. No le perdonan hacer estragos con el planeta. Ponerlo patas para arriba por un simple bichito tan pequeño que no lo podrías ni aplastar con el pie. No le perdonan a este año llevarse al Diego. Los planes de viajes de millones de personas. El barrido sin concesiones de abuelos y seres queridos. El derrumbe de economías. Países pobres más pobres. Puedo entender la bronca. Es comprensible.

Alan Faena había pagado, tiempo atrás, cuando eso sólo era un páramo vacío de mar y arena, 80 mil dólares. El lugar, la Boyita, en Punta del Este, se convertiría, tras la mudanza de Faena, en barrio de millonarios amigos: Suar, Tinelli, Repetto. Y el predio pasaría a valer millones.

Que es el evento astronómico del siglo. Que baja la temperatura hasta diez grados. Que somos 0,77 kilos más livianos. Que nos situamos 44 milímetros más cerca del sol. Y qué se yo qué más. El asunto es que el eclipse solar de esta semana dejó una estela de crónicas tuti fruti en los medios, debates entre expertos y no tanto, y un sinfín de posteos que fueron desde el autoayudismo en sangre del “aprovechá el eclipse para amigarte con tu sombra”, hasta el anuncio del acabose que, por lo visto, viene un poco atrasado. 

Que las nubes días atrás formaron su silueta. Que Messi escuchó su voz en el partido. Que los fanáticos lo ven en sueños y les transmite mensajes de esperanza.