BAZÁN SE SUMA A LA POLÉMICA
Majul vs. TVR

La CornisaTVRPor: Osvaldo Bazán. En los programas que repiten, con intención periodística o paródica, segmentos de Bailando por un Sueño y Patinando por un sueño habrán notado –si es que siguen el devenir caótico de la televisión nacional- que ya no se difunden enteros los bailes de los participantes como se hacía hasta hace unas semanas. La metodología que seguían los programas era, con pequeñas variaciones, mostrar el número de baile desde que comenzaba la música hasta que terminaba, volver al piso, analizar allí lo que se había visto y después, ya de acuerdo a las intenciones del programa, agregar entrevistas o parodias o lo que fuere. Eso ya no ocurre. ¿Por qué?

Porque los programas fueron avisados de que no se puede pasar alegremente una canción entera al aire sin pagar los derechos a sus autores. Se pueden pasar hasta veinte segundos, como el periodista de cultura que para contarte un libro te acerca algunos párrafos, te da una síntesis, pero nunca te da el libro entero. Porque el libro entero pertenece, aunque parezca de Perogrullo, a su autor, a la editorial o a quien tenga los derechos. Pero so pretexto periodístico nadie puede darte toda la obra de otro autor. Es como básico y claro. La solución encontrada es pasar veinte segundos del baile, agregarle algo de producción propia, otros veinte segundos, un comentario, en fin, a laburar. No alcanza con cortar de acá hasta acá y a vivir que son tres días.

Digo esto en medio de la polémica de Luis Majul con TVR por el uso de sus imágenes. ¿Tiene derecho Majul a quejarse porque le usan su trabajo para resignificarlo en otro programa? ¿Tiene derecho TVR para usar toda la televisión argentina como si fuera un catálogo de materia prima?

No se puede hacer con la literatura, ni con la música, ni con el cine, ni con la televisión. Si TVR dijese “Buenas Noches” y le diera paso a una versión entera de “La Cornisa” estaría cometiendo claramente un delito. No es lo que ocurre, lo que ocurre es que, como el chico que come los chocolates de arriba de la torta y deja todo lo demás, TVR tiene paladar negro.

No es delito pero no suena nada elegante.

Una vez hablé el asunto con Héctor Ricardo García en su amplia oficina de Crónica TV. Decía claramente: “No me molesta que usen imágenes de Crónica TV, lo que me molesta es que las usan hasta para las promos. Pasan una promo de esos programas que levantan cosas de otros programas y toda lo que ponen en la promo son imágenes de Crónica TV. Son mis cámaras, mis periodistas, mi organización, para que ellos hagan una promo?¡Que hagan una promo de Crónica TV con eso, no de sus programas si ellos ponen nada más que una videograbadora, yo pongo todo y encima lo único que hacen es cargarme. Yo por lo menos laburo”.

Da la impresión que ante el agujero negro de legislación debería imperar el sentido común. No me gustaría que no pudiera levantarse algo de los demás canales para remarcarlo, para reírse, para felicitar, para lo que fuere.

Pero la industria, siempre tan desaforada, no acepta una mínima autorregulación, un límite propio entre el chiste y la avivada. Que Majul se banque que su trabajo público es público y puede ser leído de cualquier manera. Que TVR sepa que hay diferencias entre chiste y mala intención y que quien se queja de su accionar puede tener razones claras y atendibles. Y que sí manejan poder, no es que “bueno, es televisión”.

No imagino a La nación del lunes con un recuadro en tapa diciendo “Este es el reportaje que ayer Charly García dio a Clarín”.  Y encima gastándolo. No da, muchachos, no da.

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