SR Y SRA CAMAS
Comedia pública

SR Y SRA CAMASPor: Adriana Amado. La mayoría de las críticas a los programas se hacen antes de que empiecen. Los medios se encargan de anunciarlos a partir de gacetillas más que de verlos consistentemente, con lo que se trata de notas de buenos deseos de lo que se viene. A lo sumo, hacen la crítica de la primera emisión que como sabemos, suele desplegar todos los recursos para atrapar a los futuros públicos, lo que la pone por encima del promedio. Solo si le fuera estrepitosamente mal vuelven los comentarios que preceden su desaparición, que en algunos casos también echan a rodar las productoras o quien esté interesado en propiciar un clima de desconcierto que permita prescindir de los involucrados, que de tanto leerlo en las noticias se convencen de que su programa no andaba. De los programas que no van a aparecer ni a desaparecer no se habla mucho. Hablemos de uno de ellos.

Aclaremos antes que la televisión pública tiene la ventaja de que puede darse un margen de experimentación que los emprendimientos comerciales no toleran. Esta persistencia aún en el desinterés de las audiencias es valiosa para géneros experimentales, o para propuestas demasiado novedosas para el gusto medio de los espectadores o con actores poco conocidos, o para programas pensados para gustos de grupos pequeños. Así que asumimos que la audiencia escasa no es un problema en sí en el canal público. Pero esa circunstancia es llamativa en un programa que reúne, en apariencia, todos los factores de un producto televisivo comercial (actores, autores, recursos) y aun así no consigue establecerse entre las preferencias de los espectadores.

Señor y señora Camas” ocupa desde mediados de abril el horario central de la segunda noche en canal 7. Es un acierto de la programación proponer una comedia cuando a esa hora dos canales ofrecen novelas con altos niveles de audiencia. Es una forma de ofrecer diversidad en el menú nocturno. No obstante, en cuestiones de humor la audiencia sigue prefiriendo un programa remanido como “Duro de domar” de canal 9, de esos que hay tantos con “opineitors” y material recontra editado. Sin entrar en los detalles de las cifras absolutas o comparativas, lo que sí es cierto es que el programa que protagoniza Peña y Goity dilapida la audiencia militante del programa más visto del canal estatal (“678”), que luego recupera un poco el noticiero que le sigue (“Visión 7”). ¿Por qué no resulta atractiva? Tiene un elenco de figuras conocidísimas de la televisión y una guionista de probados éxitos (Adriana Lorenzón, que también escribe “El elegido” que, ups, va a la misma hora por Telefé). Pero actuaciones y guión se pierden en el exceso. Vestuario y escenografía son un derroche de colores y efectos. Pero ya sabemos, el kitsch recargado diluye su efecto. Y repetido es mucho peor. Capusotto sabe bien que el cartón pintado y la peluca extrema solo da para unos pocos programas al año, que se consumen con moderación, en pequeñas dosis de youtube. Puede pasar que el absurdo infligido sin descanso resulte un poco agotador para el espectador, sobre todo al final del día. Pero lo más difícil es ser gracioso tratando todo el tiempo de ser políticamente correcto, para lo cual eligen el camino de tirar gags, gestito de idea, interjecciones, morisquetas, empujón, uno tras otro. No me dejan mentir los comentarios de los seguidores de Facebook, que no son muchos pero sí entusiastas :

-Estuvo genial cuando Zoe se re tildó pensando en cómo matar a Leo, y Coco la movía de lugar como a un mueble, jaja!!...

-Emanuel haciendo de Antonia fue muuuy divertido ¡muero por ver la cara de Pata al ver esa escena! Jajajaja

-...la verdad el programa está muy bueno, lástima q lo pasan tan tarde!!! igual es un programa difícil de encontrar audiencia por lo bizarra y absurda que es la trama, sin embargo está muy buena!!!

-Los veo todas las noches desde la Ciudad de Buenos Aires!!! Aparte siempre miro el canal porque mi husband es periodista de Visión 7, jejeje...

Recursos humorísticos ingenuísimos en una trama picaresca, estética Paka Paka en horario de protección al menor, las mejores intenciones de hacer algo nuevo con actuaciones que repiten viejos personajes (encima repusieron “La niñera” en un canal “hegemónico” que confirma que Florencia Peña cambia de ideas pero no de mohínes). Los protagonistas enuncian ampulosamente que “lo único que queríamos era ayudar a los demás a ser felices”. Dice la canción que los Camas tienen la fórmula para ser feliz. Pero la felicidad en televisión es una cosa complicada.

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