LA TRASTIENDA DE LOS JUNKETS
Cómo entrevistar estrellas de Hollywood

HollywoodPor: Osvaldo Bazán. La cosa es así. La compañía cinematográfica del tanque de Hollywood invita -significa, garpa- a periodistas de todo el mundo para que vayan a una ciudad determinada, habitualmente Los Ángeles, capital mundial del entretenimiento contemporáneo, y entrevisten a sus “talentos” (le llaman así, te juro), es decir, el o los protagonistas del tanque a promocionar.

Te pagan pasaje, hotel y viáticos.

Ese día, periodistas de Argentina, Alemania, Japón -siempre hay mucho japonés-, Venezuela, Colombia, México ven la película en cuestión y hacen fila esperando la entrevista. Que debe hacerse en el idioma original del talento (es decir, en el 99 % de los casos, en inglés), que no sobrepasa jamás los cuatro minutos y que excluye taxativamente cualquier tipo de pregunta sobre cuestiones privadas. Tampoco se pueden pedir esos simpáticos saluditos ni mostrar regalos en cámara.

Uno llega, el schedule dice: “16.04. Entra Menganito, medio tal, país tal”. “16.08. Sale Menganito, medio tal, país tal”.

Y se cumple a rajatabla.

No hay repreguntas ni nada que se escape de lo previsto. El periodista le da la mano a la estrella, que siempre dice “Ey!” y ya está, a preguntar. Una cámara toma todo el tiempo a la estrella. La otra, al periodista. Más o menos en la tercera pregunta, un asistente anuncia que queda un minuto. Fin. El periodista le vuelve a dar la mano a la estrella y “Bye”. Al salir de la suite el periodista recibe los dos cassettes y ya está. Trabajo cumplido.

En la semana en que se estrena una película con grandes estrellas, el medio local tiene una notita con un súper nombre de la farándula mundial -Denzel Washington, Kevin Costner, Antonio Banderas, Ashton Kutcher, Clive Owen, Alfonso Cuarón, por nombrar sólo aquellos que me tocaron a mí-, en donde habla de esa película que el público, casi indefectiblemente, verá en las pantallas locales.

¿Estamos hablando de periodismo o de publicidad?

En todo caso, los protagonistas de un hecho artístico hablan sobre ese hecho.

No es un momento crítico.

¿Condiciona esa maquinaria la mirada sobre ese hecho artístico? Puede que sí. Aunque puede también que no. Nada es tan simple y directo.

¿Que esas entrevistas son una manera de obtener publicidad gratuita en todo el mundo para las películas de Hollywood? Sí, claro. ¿Qué es lo grave? ¿Que ellos sepan hacer marketing? ¿Y si aprendemos en lugar de quejarnos?

Adoro los junkets, que así se llaman esos encuentros y no los veo como el gran enemigo de la independencia periodística.

Avísenme cuando haya otro. Tengo la valija preparada.

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