DEL CONTENIDO CULTURAL A NOCHES SIN LÍMITES
La TV no es un animal doméstico

Familia mira TVPor: Juan Terranova. La TV no es un mueble y mucho menos un animal doméstico. Si Marx habló del fetichismo de la mercancía y su secreto, donde el trabajo humano hace que las mesas bailen, todavía nadie destrabó el enigma de la TV. Ahora, más concreto que Neustadt, Pablo Sirvén intentará domesticarla con signitos. Lo único que se me ocurre es desearle buena suerte.

TV y poder

Definir qué es “TV basura” es casi imposible sin caer en raras censuras y peligrosas atribuciones. La misma construcción conceptual encierra una opinión taxativa pero ni siquiera eso ayuda. La “TV de calidad”, por su parte, tiene un contorno más fácil de dibujar. Canales como Encuentro, Canal á o Ciudad Abierta podrían responder a ese mote (cada uno con sus características más o menos aburridas, más o menos apasionantes. Aunque, la verdad, es una idea de “calidad” bastante restrictiva). Como estos canales existen, lo que hacen es desplazar el debate. No se trata de que exista una propuesta de calidad, se trata de poder. O de la tácita pero muy perceptible cadena: indignación-prestigio-dinero-poder. Y acá, este párrafo de Majul me impresionó por su precisión. Vale la pena leerlo de nuevo: “(...) si el distintivo de calidad se usara sólo para ignorar la cultura popular y defender los proyectos elitistas, la iniciativa no haría más que legitimar la cultura de la hipocresía que incluye a los críticos, la industria de la televisión, los televidentes y también muchos lectores de La Nación que miran Gran Hermano y Bailando por un sueño.”

Fascismo

George Steiner habla del fascismo de la vulgaridad, que, sin duda, es preferible a un dictadura militar.

¿La TV como reflejo de la sociedad o de nuestra mente? ¿La TV como reflejo de la acción del capital? ¿O la TV como reflejo de la TV? TV basura también es Grondona, para el caso. Sus labios tan finos y sus manos carnosas, su vestuario, su manera de hablar, el cuadro me resulta más obsceno que una mujer sacándose la ropa, a la cual puedo dedicarle un par de minutos, si se me presenta en la pantalla. 

Relax

Y, finalmente, tengo que confesar que yo consumo mucha y casi toda la TV. El relax que me da la horizontalidad de la cama y el control remoto me resulta, a esta altura, imprescindible. Tanto como la banda ancha. Hace años que no voy al cine porque me da pereza hacer colas, sentarme en butacas duras y no poder cambiar la programación si me aburre.

Noches sin límites

Mi último descubrimiento de madrugada es Noches sin limites en el Canal 24, un programa que responde al paradigma de "TV Grado Cero". En interiores, no hay decorado, apenas un afiche pegado contra una pared blanca. A la izquierda de la pantalla, una mujer se mueve al ritmo de la música tropical y a la derecha un presentador, micrófono en mano, lee agradecimientos. En exteriores, las cámaras se pasean, con el mismo conductor, por los fríos antros del conurbano oeste: Gonzalez Catán, Laferrere, Castillo, Morón... Es la puesta en pantalla de un relato de Washington Cucurto, el poeta de la cumbia. Se ve gente tomando cerveza del pico y stripteases de bajo presupuesto. Una verdadero viaje a la noche bonaerense, imágenes que no se ven en el prime-time.

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