LAS SERIES CONSAGRADAS POR YOU TUBE
Especial TV independiente  

Yo Buenos AiresPor: Julián Gorodischer.  Tienden a la sobreactuación; utilizan pocas o única locación; el plano que mira es borroso. Por lo general se acotan a un par de protagonistas y diversifican  la trama entre otros dos, nunca más que eso por razones presupuestarias. Dialogan fluidamente con la actualidad: son parasitarias de las series mainstream a las que versionan o comentan; se apropian del imaginario instituido por la cadena corporativa, con reiteraciones de sarcásticos bobos con inspiración en las duplas Beavis & Butthead y Ren & Stimpy, modelo MTV.

Bolo y chencho (España, 2007). Está el personaje bobo pero no el sarcástico: un amigo naif y otro decididamente vil se prestan a imposible convivencia hecha de agresión y autoagresión. El fracaso se expresa en la cotidianidad anodina. El trazo grueso, la bobería y el chiste malo se contradicen con la profundidad y la complejidad del vínculo logrado en la línea de los Inseparablemente juntos de los Hermanos Farrelly: apego infernal entre opresor y víctima de rangos intercambiables.

Yo Buenos Aires (Argentina, 2009). Reduce el conflicto habitual de tira juvenil a su expresión mínima, tan intrascendente que cobra valor paródico: la protagonista devela el conflicto en el primer capítulo, si entregar en el desayuno taza roja o taza verde a su amante de ocasión. La temática  provinciana le da carácter “raro”: la Capital es el tema, no sólo el escenario. El casting da cuenta de una trayectoria en el consumo de productos de Cris Morena: hay galanes de ojos claros y mirada a cámara sostenida. Si lo corriente en las series amateurs es la vocación por el desvío (trash, gore, humor bizarro), ésta presenta atípica intención de formar parte, esperanza en ser visto por la usina central.

Lo que surja (España, 2006). Es la más compleja entre las reseñadas: hay ficción dentro de la ficción, versión amateur de una serie gay dentro de una serie de amores y conflictos entre un grupo gay, que se hizo tan famosa en España que entró a la TV comercial y se elevó a duración de media hora. Da cuenta de mucho conocimiento de los códigos de lo que llaman “el ambiente”, construye pinturas creíbles y simpáticas, cruza historias manteniendo las intrigas y la continuidad argumental, restringe la “excusa homosexual” al recorte de personajes y público, hace comentarios irónicos sobre las reglas mercantiles mediáticas. 

Canal Friki (España, 2008). Es la mejor: funciona como testimonio de tribu (fans de comics) pero a la vez como relato de interés masivo. Articula sutilmente los imaginarios de la serie fantástica y la comedia romántica; sus perdedores no son trillados; están tan comprometidos con el tema como la voz que los escribe en primera persona, recordando una vida en los márgenes, donde lo mejor ocurre en los sueños (que son variados, creativos y también se narran). “Abre los ojos”, pide la voz en off a sus personajes, enroscados en el saber enciclopédico sobre Star Wars y negados a la experiencia. Se ve una idea compacta, alternativa, de felicidad en lapsos de cinco minutos.

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