Por: Javier Porta Fouz. Tengo un amigo que estaba afiliado a una AFJP. Vio una publicidad de esa AFJP, llamémosla X. La publicidad le pareció vomitiva: “se trata de una pandilla de tipos con actitudes de cretinos y vestidos de peces gordos, que se saludan entre sí y quieren dar la idea de solidez o algo por el estilo; a mí me dio asco”, me dijo. Mi amigo se cambió de AFJP: pasó de X a Z. Cuando la promotora de X le preguntó porqué se iba de X, mi amigo dijo: por la publicidad vomitiva y cretina que hacen. La promotora lo saludó y se fue, con cara de que mi amigo estaba loco. Yo creo que no estaba nada loco, ante una publicidad que lo ofendía protestaba dejando de contratar el servicio publicitado. La publicidad es muchas veces ofensiva, muchas otras cretina, y en ocasiones terriblemente autoritaria. La publicidad autoritaria abunda en los DVD.
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